19 – Anécdotas del servicio

Probablemente, en los aterrizajes realizados en las carreteras con motivo de intervenciones sanitarias se han derribado más de 15 motocicletas, pertenecientes a ciudadanos que se detuvieron para auxiliar a las víctimas de accidentes y a los que, la compañía de seguro del Servicio de Helicópteros ha debido hacer frente. Como también lo ha hecho por aterrizar en campos sembrados, fundamentalmente de hortalizas en la Comunidad de Valencia o por destrozar la cubierta de invernaderos de plástico.

No obstante, la picaresca de algunos agricultores ha logrado transformar en lucrativo negocio lo que a simple vista parecieran desgracias. El destrozo real en la cosecha, que cinco personas andando sobre un cultivo puedan causar es difícil que llegue a las elevadas proporciones de reclamación que algunos pleitos contra entidades aseguradoras han alcanzado; sin duda se puede argumentar que el ruido de los rotores produce estrés a las berenjenas o los tomates pueden afectarse del olor penetrante del keroseno quemado, por no mencionar el efecto pernicioso que el flujo de aire del disco rotor puede producir en las alcachofas.

Mayor gravedad pudo revestir el incidente que se protagonizó en la zona donde se aterrizaba en el Hospital de La Paz. Es imposible definir como helipuerto a aquel lugar situado en la misma puerta principal y con un paredón enfrente, por muy bien pintado que estuviera. Los fines de semana en los que los familiares de los enfermos se acercaban en mayor número a realizar visitas, se debía avisar a los encargados de la seguridad para impedir cualquier aproximación de personas al aparato durante la transferencia de los heridos, ya que aquella era una zona de paso para quien pretendiese entrar en el recinto. En ocasiones, la coordinación no funcionó tan bien. La gente tuvo que apartarse mientras se realizaba el aterrizaje en más de una ocasión; era, poco más o menos, aquello de “sálvese quien pueda” y eso debió pensar el acompañante de una señora de avanzada edad que, por supuesto, fuera del alcance de las palas, recibió, en su trastabillada huida, el “empujoncito” del rebufo del rotor que le ayudó a caer, y solicitar la correspondiente indemnización.

El helipuerto del Hospital de La Paz, en Madrid, no reunía las mínimas condiciones de seguridad. Pese a ello, durante algunos años, los helicópteros de Tráfico realizaron aterrizajes.


Los animales ….

 

Los animales han sido también, en ocasiones, protagonistas de algunas incidencias, con resultados diversos como algunos monos de vuelo rotos y sobre todo importantes sustos. Quizá el más peligroso se produjo en Málaga, cuando una gaviota de grandes proporciones impactó en el morro de un Ecureuil produciendo graves destrozos al aparato (y a sí misma).

Al aterrizar en lugares donde el perro que allí se encuentra, que normalmente huye a consecuencia del estridente ruido del helicóptero, y extrañamente no lo hece, provoca situaciones grotescas; ese mismo estrépito y la concentración en la misión que se va a realizar, ha impedido que los facultativos hubieran podido detectar la presencia del agresivo cánido que finalmente no hizo demasiados destrozos, como tampoco han llegado a realizarlos los toros bravos que, tanto en las proximidades de la Sierra de Madrid, como en algunos lugares donde han aterrizado miembros de la Patrulla sevillana, se encontraban en sus valladas dehesas y han emprendido alguna amenazadora carrera en defensa de sus territorios.

En algunos percances, se ven envueltos vehículos que transportan mercancías de todo tipo. Cuando no se registran heridos la situación está clara; para aquellos que vienen con no muy buenas intenciones, la Agrupación de Tráfico establece un discreto cordón de vigilancia que disuade a los “traviesos” de la realización de cualquier acto en forma de sustracción de la mercancía derramada. Incluso en estos casos, en ocasiones, la situación es de difícil solución puesto que la mercancía tiene patas. Los cerdos y las gallinas son las principales víctimas de estas complicadas situaciones, en las que el comportamiento de la Guardia Civil es, como siempre, extraordinario, no sólo por la vigilancia mencionada sino por su activa participación en la captura de animales. En una ocasión, el conductor de un camión tuvo que ser evacuado por haber sufrido heridas que aconsejaban su traslado al hospital. En aquella tarde, en la variante de Aranjuez, el Capitán Seco, con sus guardias asignados al destacamento, tuvieron que atrapar el cargamento de cerdos con las dificultades añadidas de su caída en un barranco lo que les obligó a subir la pesada carga hasta la carretera. La proximidad de la noche apremiaba a que la captura tuviera lugar en un tiempo récord.

En este caso, como en muchos otros, la cuestión es más complicada de lo que podría parecer habida cuenta de la ingeniosa jaula que tienen que construir los improvisados pastores para que los animales atrapados no cuelvan a escaparse de nuevo después del deteriorado estado en que queda el habitáculo en el que viajaban los animales.


Alicuécaros ….

 

Realmente la medida de parar el aparato es cara. Los motores sufren un deterioro importante. La frecuencia de las paradas y arranques, las temperaturas a que se realizan los mismos originan, la práctica así nos lo demuestra, un acortamiento de su vida (la vida de las turbinas se mide más por ciclos que por horas de funcionamiento).

Durante esas paradas, las conversaciones que se pueden oír son de lo más variado y entretenido. En ellas hemos aprendido una denominación del helicóptero que desconocíamos y que, gracias a su grabación, pudimos precisar. Se trataba de un obrero que en las proximidades de Alcorcón había sido atrapado por un enorme tubo de conducción de agua. El helicóptero se encontraba allí cuando se incorporó un nuevo parroquiano quien después de interesarse por lo sucedido sugirió, como es lógico, llamar a una grúa, contestando el inventor de apelativos ” ¡¡ pero si ya he llamado a una grúa y me han mandado un alicuécaro !! “.


El furgón blindado ….

 

Un furgón blindado que transportaba una considerable suma de dinero sufrió un vuelco y sus ocupantes se encontraban atrapados debajo del pesado vehículo, de tal manera que fue necesaria la intervención de una potente grúa y los profesionales de la sanidad que, cuerpo a tierra (por debajo del vehículo), debieron prestar asistencia a los heridos durante bastante tiempo. Desconocemos la resistencia de este tipo de furgones, así como la velocidad y otras circunstancias que se dieron en el accidente, pero lo cierto es que el vehículo sufrió serios desperfectos. Tan serios que ocasionaron que parte del dinero, moneda fraccionaria, que llevaban en la caja se esparciera a lo largo de la última parte del recorrido que había realizado el furgón hasta descansar en el lugar en el que nosotros lo encontramos. Estamos seguros de que la casualidad tuvo mucho que ver, incluso que la aparatosidad del accidente fuera reclamo suficiente; es más, las graves heridas que sufrieron las víctimas podrían llamar la atención de cualquiera deseoso de un poco de morbo, pero la inusual cantidad de personas que se congregaron en torno al accidente llamó atención de los nombres de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil quienes establecieron una vigilancia mayor de lo habitual, transcurriendo el servicio sin más novedad.

Es muy tentador …. ¿verdad?


¿Vd. No es Guardia Civil???

 

Un miembro de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil que detuvo el vehículo se hallaba destinado en Cádiz. Desconocía el Decreto que autorizaba a los vehículos de Girona a lucir en sus placas las letras “GI”, y de pronto se encontraba ante uno de ellos. Se trataba de un hombre amable y por eso, interpretando que se trataba de un vehíuclo italiano, quiso saludar en su idioma. Realizó un correcto saludo, a la vez que decía “Buona sera”. Los ocupantes del vehúclo mostraron extrrañeza, por lo que el guardia decidió intentarlo en francés (podría tratarse de un vehúclo alquilado), pero el conductor no le dio oportunidad para que hiciera gala de sus conociminetos en otros idiomas ya que en perfecto castellano le dijo: “¿Pero … Vd. No es Guardia Civil?”

Carretera virada en la Sierra de Madrid que recuerda a la sinuosa calle Lombard de San Francisco, escenario de múltiples salidas de vía y donde el aterrizaje con helicóptero resulta muy complicado.


Humor negro ….

 

Las situaciones peligrosas paraa la circulación no sólo las crean las personas vivas, en ocasiones, los muertos han sido protagonistas de accidentes. En algunos casos, si bien el suceso resulta triste, también puede provocar alguna sonrisa, como la crónica del accidente que el periódico cacereño Extremadura publicaba “con el terrible balance de víctimas mortales de tres personas y un portugués …”

Concretamente, en la Cuesta de las Perdices, es decir, al comienzo de la A-6, un individuo transportaba, de forma clandestina y poco segura, un féretro en la parte trasera de su automóvil. En un momento dado, el ataúd salió del vehículo y cayó en la calzada deslizándose hasta el arcén, no sin antes provocar varios alcances entre los vehículos que circulaban en las proximidades. Los conductores accidentados, preocupados por el estado de sus vehículos y la recogida de datos a efectos del seguro, no se percataron de tan fúnebre descubrimiento hasta que llegaron los Agentes de la Guardia Civil quienes, varias veces, debieron transmitir al Centro de Gestión (COTA) el sorprendente hallazgo.

Jesús Montesdeoca (Suso), piloto canario y algo supersticioso, fue, para su desgracia, el héroe que salió con bien de una prueba en la que demostró el temple de sus nervios de acero. Fue como consecuencia de una de las tareas que, ocasionalmente, asume el helicóptero sanitario que consiste en la certificación de defunciones que frecuentemente origina problemas para los Agentes que deben obtener tal certificación y poner en marcha la máquina judicial a efectos de levantamiento del cadáver, maquinaria que no siempre actúa con la diligencia debida sobre todo cuando se trata de vías de circulación densa en que la curiosidad de los automovilistas para presenciar lo que allí sucede ha traído como consecuencia algún accidente. En más de una ocasión, fundamentalmente durante los fines de semana y en las cercanías de Madrid, los agentes han esperado horas hasta que su Señoría se ha presentado en el lugar para proceder al levantamiento.

Afortunadamente hoy en día estos retrasos no suceden ya que existe una delegación en los Agentes por parte del Juez con lo que se evitan multitud de problemas cuyo origen parece absurdo en la mayoría de los casos.

En el caso de Suso, la presencia de la Juez se encontraba totalmente justificada; se trataba del hallazgo de un cadáver en el interior de un vehículo en el fondo de un barranco de la localidad malacitana de Casabermeja, que tras salirse de la calzada había caído desde unos sesenta metros de altura. Su señoría fue transportada en helicóptero hasta las proximidades del vehículo y una vez practicadas las oportunas diligencias, autorizó su traslado hasta el Instituto Anatómico Forense. La situación del cadáver no permitía que ningún otro vehículo accediera al lugar por lo que se solicitó que, en la camilla del helicótpero, se le trasladara hasta la carretera desde donde voló.

Los operarios procedieron a situar el cadáver en la camilla. Suso no podía mirar y su pundonor no le permitía negarse pero, de buena gana, hubiera cedido los mandos. El cadáver fue atado y cubierto por una sábana. El helicóptero despegó. Suso mantenía la mirada al frente hasta que un movimiento hacia arriba de la sábana provocó su pánico; siguieron unos instantes de tensión que sólo él podía describir. Actuó más rápidamente que nunca para verse acompañado de las personas que esperaban su aterrizaje. Un vez en tierra le explicaron algo acerca del “rigor mortis”, y de la forma de atar el miembro superior derecho a la camilla; pero daba igual, él ya no se encontraba a solas con el muerto, ni va a volvería a estar ….

Pobre Suso ….

 

En las proximidades de un pueblo de la provincia de Madrid no muy visitado por la “abeja”, un vecino del mismo, motorista, había sufrido un accidente realmente grave y la dotación de la ambulancia de la Cruz Roja requirió los servicios del helicóptero. En pocos minutos hizo acto de presencia en el lugar. Como habitualmente se hace, el piloto espera la información del personal sanitario relativa al tiempo que, presumiblemente, se va a permanecer en el lugar atendiendo al herido de forma que pueda determinar la conveniencia de parar o no los motores del helicóptero.

Se utilizan dos formas de comunicar tal información, ambas suficientmente claras. La primera consiste en transmitir, de palabra, los datos oportunos vía radio aeronáutica a través de la emisora de mano (walkie-talkie) que porta uno de los sanitarios para comunicarse con el piloto. La segunda forma, (que es más rápida) consiste en una seña que realiza uno de los facultativos extendiendo juntos los cinco dedos de la mano derecha, pasándolos posteriormente por su cuello de izquierda a derecha, señal muy común en los pilotos, pero que fuera de este ambiente indica otra cosa muy distinta.

Lo cierto es que la noticia de la “muerte” del motorista corrió entre los vecinos del pueblo a la velocidad del rayo y estoy seguro que los protagonistas sintieron haber proporcionado un susto importante a los familiares del chaval que, afortunadamente, salvó su vida.


Escatología ….

 

El aterrizaje se debía realizar en una zona montañosa próxima a una urbanización. La carretera era estrecha. No había llegado ningún Guardia Civil y la distancia entre el lugar despejado más alto y la carretera era escasa. El doctor Miguel abandonó el helicóptero muy rápidamente y se dirigió al lugar donde se encontraba el gravísimo accidente, desapareciendo inmediatemente de la vista del resto de la tripulación debido a la gran inclinación del terreno.

Todavía no se había detenido el rotor cuando, pausadamente, con movimientos articulados, brazos y piernas extremadamente separados y, probablemente, a punto de llorar, se pudo observar, en el horizonte, una figura prácticamente negra, a modo de aparición. Inmediatamente el piloto y el ATS acudieron en ayuda de Miguel, pero no pudieron llegar porque un nauseabundo y repelente olor exigía que el médico relatase su “aventura” a distancia.

La seguridad para los accidentados, en aquella ocasión, impuso que el primer atendido en el accidente fuera el propio médico tras su caída en un pozo negro, quedando excusado por los presentes que su asistencia sanitaria a las víctimas se realizara en paños menores.

 


Los Reales Sitios y un Cuartel ….

 

El Palacio de Aranjuez, El Monasterio de El Escorial, La Brigada Acorazada Brunete de El Goloso y otros lugares han sido visitados por la “abeja” con motivo de accidentes ocurridos en lugares próximos. La colaboración de sus responsables ha sido de incalculable valor para todos aquellos que han necesitado de nuestros servicios, así como la de su personal de seguridad que ha debido esforzarse para controlar la gran cantidad de curiosos que tratan de acercarse al helicóptero. A quien no pudieron controlar en la Lonja del Monasterio fue a uno de los miembros de Cruz Roja que, con el rotor en marcha, elevó la camilla de cuchara por encima de su cabeza de manera que impactó con el disco rotor, con tan buena suerte que nada más rozar una de las palas despidió la camilla hacia abajo impidiendo que fuera recogida por el borde de ataque de las palas de rotor principal lo que, sin duda, hubiera resultado catastrófico.

Las razones que motivaron el aterrizaje en el acueartelamiento de El Goloso fueron meteorólogicas y todos los protagonistas recibieron un buen susto. Por un lado, los tripulantes del helicóptero quienes se vieron rodeados de soldados apuntandoles con sus armas, y por otro los mismos soldados que se vieron invadidos por un aparato que, imprevisiblemente apareció en el patio junto a los históricos tanques. Aclaradas las razones del aterrizaje, se deshicieron en atenciones con los tripultantes, en especial por las dos mujeres sanitarias.

El Palacio de Aranjuez, testigo de multitud de actuaciones del helicóptero de Tráfico.

La colaboración de los responsables y empleados del Monasterio de El Escorial fue de gran valor para llevar a cabo importantes servicios sanitarios.

Acuartelamiento de El Goloso.

Mientras la tripulación de una de las “abejas” se encontraba prestando una asistencia sanitaria, escucharon a un hombre decirle a otro una frase que, asu modo de ver, describía el trabajo en el Servicio de Helicópteros: “Éstos igual te cascan 10.000 duros como te salvan la vida”.


 

Estas son sólo algunas de las anécdotas que han sucedido en los últimos años. Casi diariamente suceden historias que provocan cuanto menos una ligera sonrisa, como la de un hombre que recibe una denuncia efectuada desde el helicóptero y tras hacer frente a la multa solicita las pruebas fotográficas acompañado de su esposa. Tras facilitarle en Jefatura la documentación en el momento, su esposa pudo contemplar como una mujer estaba realizando ciertas prácticas sexuales con su marido mientras éste conducía. ¿Y esta quién essss?

 

Fuente: Manuel Guillén (Jefe Área de la D.G.T.) y José Mª Rubio (Ingeniero aeronáutico y Director de Relaciones Institucionales de Eurocopter España).

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