14 – Colaboración policial

En los años setenta, el tipo de misiones derivó en una mayor colaboración con las Fuerzas de Seguridad del Estado, especialmente en la lucha antiterrorista. Se desplazaron con frecuencia helicópteros a Bilbao (cuartel de la Policía Armada en Basauri), a Vitoria, Pamplona y San Sebastián (en el cuartel del Ejército en Loyola). Se atendieron casos de desórdenes públicos en todas las capitales de las Vascongadas y Navarra. En Vitoria, en marzo de 1976, se produjeron graves enfrentamientos entre los huelguistas del sector del metal con el trágico resultado de tres muertos y cientos de heridos entre manifestantes y policías.

También se realizaron escoltas a unidades policiales cuyos recorridos eran obligatoriamente rutinarios. Especial mención a la vigilancia constante a instalaciones consideradas objetivos permanentes de los terroristas como la central nuclear de Lemóniz, los astilleros de Euskalduna y diversas instalaciones militares. Sin olvidar la participación en las investigaciones en los alrededores de Madrid de casos tremendamente llamativos como los secuestros simultáneos de D. Antonio García Oriol y Urquijo y del Teniente General Villaescusa a manos de los GRAPO (diciembre de 1976 a febrero de 1977). Tampoco pueden pasar desapercibidas las reiteradas intervenciones de los helicópteros en el campus de la Universidad Complutense de Madrid y de la Autónoma de Barcelona con motivo de las manifestaciones estudiantiles.
Previo acuerdo de las respectivas Direcciones Generales, en 1975, con el fin de completar su formación como pilotos de helicópteros, se produce la agregación de personal del Cuerpo General de Policía al Servicio de Helicópteros de la Jefatura Central de Tráfico. Se incorporan seis inspectores de policía: José Mª Cervera, Manuel Guillén, Antonio Olivo, Maximiliano García, Isabelino Cortázar y Manuel Rivera. Tras el curso básico realizado en la Escuela de Helicópteros del Ejército del Aire en las instalaciones situadas entonces en la Base Aérea de Cuatro Vientos, reciben la instrucción final y adaptación a los helicópteros Alouette II en el Servicio.
Financiados por la Dirección de la Policía, se dota a la Unidad de dos nuevos Alouette II. Años más tarde, en 1979, cuando esta etapa de colaboración finalice, estos helicópteros constituirán el germen del Servicio de Helicópteros de la Policía.En boca de uno de los pilotos pioneros, José Mª Cervera, como miembro de la cúpula de la Dirección General de la Policía, se reconoce y agradece la gran ayuda prestada durante los primeros años que desembocaron en la creación de la Unidad de Helicópteros. Sin el apoyo desinteresado prestado por el personal de la Jefatura de Tráfico, a esa unidad le habría resultado mucho más difícil su andadura en solitario e incluso su gestación.

Cuartel de Basauri (Vizcaya). La identificación de TRÁFICO se ha ocultado y colocado provisionalmente la de POLICÍA.


Misión fallida.

En 1976, corrió el rumor de un golpe de efecto que planeaba la banda terrorista ETA en los meses más complejos de la transición española. Los terroristas pretendían declarar simbólicamente la guerra al Estado español tomando por la fuerza un municipio vasco y retener en calidad de rehenes políticos a toda la corporación municipal y demás fuerzas vivas. El estado de alarma permanente creó cierto estrés en las tripulaciones que debían mantenerse en un alto grado de concentración y preparación. Se efectuaban vuelos sobre la isla de Ízaro para que tiradores de élite pertenecientes a los GEO pudieran practicar su puntería en los salientes rocosos lejos de las aglomeraciones urbanas.
El Teniente Coronel Lobo, al mando de la zona, decide montar un simulacro tomando a la ciudad de Munguía como supuesto objetivo etarra. En el patio del cuartel de Basauri se encontraban cuatro helicópteros Alouette II con sus respectivos pilotos. El plan de actuación consistía en colocar a los GEOs en cada punto cardinal del pueblo amenazado, pero como no podía saberse qué pueblo sería amenazado, el ensayo debía mostrar rapidez y capacidad operativa sobre la marcha. Al dar la señal de alarma, los cuatro pilotos se encaminaron raudos a los puestos de mando, arrancaron los helicópteros al unísono, y al aire con sus pasajeros especiales. Todos, menos uno: el piloto había olvidado abrir el flujo de combustible al motor y toda maniobra posterior de arranque fue baldía. Una vez se alejaron sus tres compañeros se dio cuenta que ni siquiera sus rotores estaban girando y una de las posiciones de defensa de Murguía quedó sin cubrir. En cualquier caso, ETA nunca llegó a cumplir esta amenaza.
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Algunos componentes del recién creado Servicio de Helicópteros de la Policía en las instalaciones del SAR. 1979.


El Camping de Los Alfaques.

El 11 de julio de 1978, en la playa de Alcanar, cerca de San Carlos de la Rápita (Tarragona), un camión cargado con propileno choca contra un muro del camping de Los Alfaques. Tras la explosión, se precipita envuelto en llamas entre las tiendas y remolques allí instalados, sembrando fuego y muerte a su paso. El trágico balance se saldó con 148 muertos y cientos de heridos, en su mayoría turistas extranjeros. En la central de la Unidad de Helicópteros se recibe la llamada de emergencia, encontrándose ese día de guardia José Mª Cervera y Manuel Guillén como pilotos y Blas García como mecánico.

A su llegada, la escena no podía ser más desoladora y aterradora. Los servicios de rescate y asistencia se encontraban en una búsqueda frenética de supervivientes entre decenas de muertos. Inmediatamente se montó un puente aéreo entre Los Alfaques y Tortosa, el centro de atención médica más cercano, evacuando hasta tres heridos por vuelo. Se utilizaba como plataforma de operaciones la helisuperficie que se había fabricado para apoyar los servicios de los helicópteros de la plataforma de petróleo frente a la costa tarraconense. El Hospital de Tortosa se colapsó rápidamente y, aún de noche, se comenzó la labor de evacuación secundaria de los heridos más graves, algunos con quemaduras de hasta el 90% de la superficie corporal. El helicóptero llegado desde Madrid a los hospitales de Barcelona; el helicóptero de la Patrulla de Levante desplazaba quemados al Hospital de la Fe en Valencia.


El primer secuestro de ETA.

El 1 de diciembre de 1970 la banda terrorista acometía su primer secuestro. El objetivo era el Cónsul alemán en San Sebastián, Eugenio Beihl. Finalmente fue liberado por la banda el 25 de diciembre del mismo año.

Durante el secuestro, se montaría un operativo que contaría con el Servicio de Helicópteros de Tráfico. Todos los días se sobrevolaban aldeas y caseríos a tan baja altitud, que incluso algunos habitantes llegaron a lanzar piedras contra la “abeja”, afortunadamente sin consecuencias. – Ginés López (Mecánico del Servicio).

 

Documento felicitando al Servicio por la labor realizada durante las operaciones de búsqueda del Cónsul secuestrado.

 

Fuente: Manuel Guillén (Jefe Área de la D.G.T.) y José Mª Rubio (Ingeniero aeronáutico y Director de Relaciones Institucionales de Eurocopter España)

Agradezco enormemente la colaboración especial de Carmen López (Desiderata) en este artículo y su aportación de documentación de la época.

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