04 – Comienza un largo camino

En abril de 1961, tras finalizar los trámites administrativos, el Servicio de Helicópteros comienza su andadura. La Jefatura Experimental de Helicópteros de la Región Centro integrada por tres pilotos, dos mecánicos y dos helicópteros dotados con camillas exteriores.

El primer jefe de la unidad fue el entonces Comandante del Ejército de Tierra, Luis Sánchez López, quien había tenido la oportunidad de realizar la formación de piloto de helicóptero en Estados Unidos.

De los dos pilotos que se unieron al equipo de Luis Sánchez, el primero procedía del Ejército del Aire, el Teniente Enrique Vinuesa. Este piloto pertenecía al elenco de instructores de la escuela de formación de pilotos entonces ubicada en el aeródromo de Cuatro Vientos, en Madrid, de la que también formaba parte su compañero de promoción Santiago Aizpurúa.

Vinuesa había acumulado su experiencia de vuelo en los únicos helicópteros de fabricación española, los Aerotécnica Cantineau AC12 y en el americano Bell 47.

El tercer piloto fue el Teniente de Navío Vicente “Pancho” Buyo. Finalmente, se une al grupo el Contramaestre de la Armada Pedro Carrasco, quien sería el mecánico especialista.

El Negociado de Helicópteros, categoría administrativa con la que comenzó su actividad, se ubicó en el Aeródromo de Cuatro Vientos y alquiló dos habitaciones de la antigua torre de control. Una servía de oficina y área de descanso de tripulaciones de espera y la otra era la sala de comunicaciones y de “briefing”. También se alquiló un hangar para proceder a las labores de mantenimiento de línea de los helicópteros. Actualmente este hangar, con su reforma y actualización, pertenece al Servicio de Helicópteros de la Dirección General de la Policía.
Curiosamente, el Real Aeroclub había sido protagonista destacado de la aviación civil española ya que en los primeros años de la aviación, el reglamento internacional delegaba en las instituciones de aviación deportiva la obtención de los títulos de Piloto Superior, por lo que estaba encargado de examinar a los aspirantes a piloto y extender los correspondientes títulos. En este Aeródromo, se creó la Escuela de Aeronáutica, se homologó el autogiro C.6 de Juan de la Cierva, se crearon compañías industriales como Aeronáutica Industrial S.A. (1923), la Maestranza Aérea de Madrid (1939), el Centro Cartográfico y Fotográfico del Ejército del Aire, la Escuela de Helicópteros (trasladada en 1980 a Armilla, Granada), los Servicios de Helicópteros de la Jefatura de Tráfico y el de la Dirección de Seguridad (1979).
Incluso la Agrupación de Helicópteros de la Guardia Civil pasó fugazmente por Cuatro Vientos entre su enclave original de Colmenar Viejo y el actual Torrejón de Ardoz.Actualmente, es un centro de gran actividad docente en cuanto a escuelas de pilotos de ala fija y rotatoria. En la zona militar, ahora como Base Aérea de Cuatro Vientos, siguen en plena actividad la Maestranza Aérea de Madrid, los Escuadrones 402 y 803 (helicópteros VIP y SAR del Ejército del Aire) y 403 (Escuadrón Cartográfico y Fotográfico) y la Escuela de Transmisiones del Ejército del Aire. Como símbolo de la aeronáutica, se ha establecido en su recinto el Museo del Ejército del Aire, donde entre otros aparatos, está expuesto un helicóptero Alouette II de la DGT.

 

Luis Sánchez junto a Enrique Vinuesa y Vicente Buyo, delante del primer helicóptero de la Unidad.

 

En septiembre de 1964, se reciben en Cascina Costa (Italia) los primeros dos helicópteros de la Unidad: los Augusta Bell 47 G con matrículas EC-AUD y EC-AUE respectivamente. El vuelo de traslado a Madrid constituye una verdadera aventura de cuatro días, donde hubo que aterrizar por necesidades técnicas en 11 lugares: Cascina Costa, Malpensa, Niza, Marigname, Montpellier, Perpignan, Barcelona, Reus, Zaragoza, Alcalá de Henares y Cuatro Vientos. Casi todas ellas separadas alrededor de 200 Km, que suponían los saltos reales, dada la autonomía de dos horas del helicóptero a la velocidad de crucero máxima desarrollada, 130 Km/h, unidos a la acción del viento (siempre en contra). Por citar únicamente la escala que concluyó en Marignane (localidad cercana a Marsella, Francia), el Mistral soplaba con tanta fuerza que los helicópteros incluso retrocedían, así que decidieron tomar tierra a tan sólo dos Km del aeropuerto marsellés a la espera de vientos más favorables.
Los sistemas de navegación eran de por sí precarios: brújula, mapa de carreteras y sentido de la orientación. La única ayuda radioeléctrica disponible para tales efectos consistía en un ADF cuyas lecturas resultaban altamente aleatorias y poco fiables. Para comparar las condiciones primitivas de estos pioneros de la aviación civil en helicóptero baste señalar que, en la misma época, los traslados de helicópteros efectuados por el Ejército del aire contaban con el apoyo de un DC-3 volando a su lado con todo tipo de equipos de ayuda y sobre todo neveras con víveres y provisiones.
La presentación en sociedad e inauguración oficial del Negociado de Helicópteros se produjo en la azotea del edificio del Parque Móvil de Ministerio de la madrileña calle de Cea Bermúdez. Se había construido un helipuerto, el primero elevado en España, para las aeronaves del Estado que se pretendía inaugurar junto con el edificio. Al acto se sumaron los dos flamantes helicópteros de la Jefatura Central de Tráfico. El hecho fue singular ya que después de aquello, jamás se volvería a aterrizar en aquella “hache” sobre el edificio del Parque Móvil en favor de los amplios descampados del Canal Isabel II.

Los pilotos en aquella ocasión fueron Pedro Regalado e Ignacio Maceín.

En los primeros tiempos, prácticamente todos los pilotos fueron militares. De hecho bien entrados los noventa, quedaban algunos en servicio. Caso excepcional fue Ignacio Maceín que trabajó como asociado de la patrulla de Barcelona; es el piloto con la licencia civil número 1 en España y ha acumulado más de 17.000 horas de vuelo en helicóptero en casi cuarenta años de profesión. El primer funcionario civil piloto fue José Antonio García Márquez, que procedía de una antigua plaza de piloto civil existente en el antiguo territorio colonial de Guinea Ecuatorial.

En 1965, las patrullas operativas eran la Central con base en Madrid, la Catalana con base en Barcelona y una patrulla móvil que cubría servicios allí donde se necesitase, especialmente durante los meses de verano. Los litorales levantino y andaluz eran los más visitados.

Como evolución en los primeros años de servicio cabe destacar entre 1965 y 1975 la creación de bases permanentes en Bilbao, Sevilla y Valencia desapareciendo la patrulla móvil.

 

Fotografías del Edificio del Real Aeroclub de España y el hangar alquilado para los helicópteros. Cuatro Vientos.


 

D. Carlos Muñoz-Repiso, Director General de Tráfico a bordo de un Alouette II

 

Fuente: Manuel Guillén (Jefe Área de la D.G.T.) y José Mª Rubio (Ingeniero aeronáutico y Director de Relaciones Institucionales de Eurocopter España)

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